El incremento de la esperanza de vida en Álava consolida una emergente "cuarta edad"

editor Equipo editorial last modified 26/10/2009 12:13

Los mayores de 80 años suponen ya el 5% de la población en el territorio, 13.000 vecinos

Sanidad ha prometido acometer una reforma integral del sistema ante la gran prevalencia de las patologías crónicas

carlos mtz. orduna - Lunes, 26 de Octubre de 2009 - Actualizado a las 08:27h.

Vitoria. Euskadi en general y Álava en particular se enfrentan a un doble reto de enorme calado de aquí a unos años: asegurar el bienestar de una sociedad cada vez más envejecida y minimizar el negativo impacto que esta realidad tendrá sobre el sostenimiento de sus economías. Las cifras hablan por sí solas. Alrededor de 55.000 alaveses tienen ya más de 65 años, de los cuales 13.000 superan los 80, el 5% de la población.

El progresivo incremento de la esperanza de vida en los países desarrollados, incluso, ha empujado a los expertos en demografía a acuñar el concepto de cuarta edad para referirse a este último grupo de población. Si este indicador se situaba en 1976 en Álava en los 69,5 años para los hombres y los 77,2 para las mujeres, en 2006 ya alcanzaba los 77,8 y los 85, respectivamente, según los datos recopilados por el Instituto vasco de estadística, Eustat.

Claro que este singular boom octogenario únicamente está dando sus primeros pasos. Las condiciones de vida continúan mejorando y de aquí a 40 años se estima que la población mayor de 65 se duplique hasta suponer el 35,85% del total. Un reciente estudio realizado a caballo entre Alemania y Dinamarca recuerda, de hecho, que el incremento lineal de la esperanza de vida observado durante los últimos 165 años indica que, de momento, "no hay límite para la duración en la vida de una persona".

¿Realidad o ficción? Avanzando en el tiempo varias décadas más, la estructura demográfica del territorio no se asemejará en absoluto a la actual. Los mismos investigadores pronostican que más del 50% de los bebés nacidos desde el año 2000 podrán alcanzar sin mayores complicaciones los 100 años de edad; además, con una calidad de vida incomparable a la actual.

La reorganización del sistema sanitario para dar respuesta a este escenario, no tan lejano porque ya ha comenzado a consolidarse, constituye por tanto una obligación. Porque a más edad, las patologías crónicas serán más frecuentes entre los ciudadanos. Rafael Bengoa, consejero vasco de Sanidad, ya ha anunciado en múltiples ocasiones que durante la presente legislatura dirigirá sus esfuerzos en esa dirección.

"No podemos seguir manteniendo una atención perfectamente diseñada para resolver complicaciones agudas cuando lo que tenemos ante nosotros es una auténtica epidemia de enfermedades crónicas", recordó Bengoa hace unas semanas. Al hilo del espectacular incremento de la esperanza de vida, el presidente de la Sociedad de Cuidados Paliativos de Euskadi (Arinduz), Adolfo Delgado, advierte de que "hay que ponerse ya a trabajar" para garantizar la mejor asistencia posible a estos pacientes en los próximos años.

Es precisamente esta disciplina médica, la que se encarga de proporcionar la mejor calidad de vida posible a pacientes con una situación clínica irreversible, uno de los ejes sobre los que deberá apoyarse esta reestructuración del futuro mapa sanitario. Porque "el 50% de los pacientes que fallecen lo hacen después de pasar por una fase terminal" y, en consecuencia, son potenciales usuarios de este tipo de atención.

Más recursos Javier Rocafort, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, considera que todavía "faltan recursos" en este ámbito en Álava, aunque los últimos movimientos realizados por las autoridades sanitarias comienzan a paliar, poco a poco, estas carencias.

Pese a que no existen unidades específicas de paliativos en el territorio, los hospitales de Santiago y Txagorritxu disponen de dos equipos de soporte para atender a este tipo de pacientes. Leza y la Clínica Álava cuentan con algunas camas para tratar a los enfermos terminales con patologías más graves y de mayor complejidad técnica, mientras que la red de atención primaria también está diseñando un dispositivo para potenciar esta atención en los domicilios. Las necesidades futuras exigen reinventarse.

 

 

26/10/2009

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