Comments of Unidad 6. Mejorando la atención a las personas con enfermedades crónicas. Intervenciones recomendadas en la IC y EPOC

Lectura 3: "Intervención dietética, ejercicio físico y actividad sexual"

Actualmente disponemos de suficientes evidencias que nos informan sobre las ventajas y beneficios que aportan a la salud unos hábitos adecuados en relación con la alimentación y el ejercicio físico. Conocer y adecuar los hábitos alimentarios del paciente puede, por lo tanto, contribuir de manera eficaz a mejorar el pronóstico y la evolución de la mayor parte de sus patologías crónicas.

En las sociedades desarrolladas, los problemas nutricionales más frecuentes están relacionados con una dieta muy abundante y una distribución porcentual de la ingesta calórica desequilibrada a partir de los distintos principios inmediatos; esta situación es particularmente más relevante en ciertos colectivos y en pacientes con dolencias crónicas específicas. Tanto la insuficiencia cardíaca (ICC) como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) constituyen un frecuente caldo de cultivo para la aparición de la desnutrición, de aquí la importancia de la realización de una valoración nutricional periódica en estas personas.

Los problemas socioeconómicos y las desigualdades sociales han condicionado también el desarrollo de problemas nutricionales por ingestas insuficientes. Es fundamental, por tanto, que se priorice en la atención de pacientes, la realización de actividades de prevención y promoción de la salud en el marco del denominado Consejo Dietético.

Si se trata de un consejo breve (de 5 minutos aproximadamente de duración) sobre actividad física y alimentación equilibrada, recibe la denominación de Consejo Básico. Como estrategia para el mismo sirvan de ejemplo las recomendaciones que se adjuntan sobre la dieta en la ICC y en la EPOC (ver anexos).

Como segunda línea de actuación, es necesario realizar una valoración del paciente en el que se haga hincapié en aquellos aspectos que pudieran estar relacionados o influir en la alimentación y actividad física, lo que se denomina Consejo Dietético Intensivo.  Se deben identificar:

  1. Hábitos alimentarios: número de comidas al día y horarios, lugar de la comida, gustos y preferencias, incluyendo, si es posible un cuestionario de adherencia a la dieta mediterránea (Tabla 1.)
  2. Actividad física: tipo de actividad, frecuencia, limitaciones, etc. Datos que pueden completarse siguiendo el Modelo de Cuestionario internacional de actividad física. En el siguiente enlace, os facilitamos dicho cuestionario en formato pdf. http://www.juntadeandalucia.es/salud/export/sites/csalud/galerias/documentos/c_3_c_1_vida_sana/promocion_salud_lugar_trabajo/cuestionario_actividad_fisica_ipaq.pdf.
  3. Conjunto de datos antropométricos mínimo: peso, talla, índice de masa corporal y perímetro de cintura.
  4. A se considera relevante, realizar complementariamente una valoración motivacional del paciente.

Se recomienda esta recogida de información en la consulta de enfermería.

De dicha intervención se plantearán problemas de colaboración, en los que sea necesaria la intervención en la consulta médica y los correspondientes diagnósticos enfermeros que se incluirán en un Plan de Cuidados individualizado con posibilidad de registro por Diraya.

La elaboración de un plan de cuidados debe establecer objetivos de cambio consensuados, un abordaje de manera priorizada de los mismos e indicación del tiempo el que se deberían conseguir.

Tabla 1. Cuestionario de adherencia a la dieta mediterránea.

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No debemos olvidar tampoco en nuestro caso clínico, el perfil de persona anciana donde las recomendaciones y consejo dietético deben de matizarse al tratarse de un colectivo con algunas particularidades:

Por todo ello es conveniente insistir en una dieta variada que cuide las grasas saturadas, sal y alcohol, y en caso de problemas de masticación, la consistencia de algunos alimentos. La suplementación con fibra, calcio y vitamina D puede considerarse en algunos casos así como una actividad física regular en lo posible que actúe en prevención del sobrepeso, osteoporosis y mejore la capacidad cardiorrespiratoria.

Referencias

1. Consejo dietético en Atención Primaria. Autores, Mª Luisa Castillo Romero et al. Consejería de Salud. Junta de Andalucía. 2010. 3ª Reimpresión.

2. Guía de consejo dietético intensivo en atención primaria, Mª Luisa Castillo Romero et al. Consejería de Salud. Junta de Andalucía. 2007.

 

Ejercicio físico

La práctica de ejercicio físico a través de programas de entrenamiento estructurados mejora la clase funcional y la calidad de vida, no afectan negativamente el remodelado cardiaco, y puede reducir la mortalidad y los ingresos por IC. Diversos estudios han demostrado también el papel beneficioso de la actividad física sobre el pronóstico y la evolución de la EPOC. 

A partir de esta evidencia las GPC recomiendan fomentar en pacientes con clase funcional I-III, la práctica de ejercicio aeróbico regular, aunque reconocen la limitación de que esos programas no suelen incluir a personas ancianas o con comorbilidad, siendo además poco accesibles.

Aunque debe individualizarse el consejo a las circunstancias del paciente, de forma genérica se debe aconsejar realizar al menos 3 sesiones a la semana, de un mínimo de 30 minutos de duración, con incremento gradual según tolerancia, de ejercicio físico de moderada intensidad entendiendo como tal aquel que provoca un aumento de la frecuencia cardiaca entre el 50-70% de la frecuencia máxima esperable para su edad, la cual se obtiene restando de 220 la edad del paciente. A modo de ejemplo en un paciente de 70 años la frecuencia cardiaca durante el esfuerzo tendría que oscilar entre 75-105 spm.

En cuanto a las actividades físicas recomendadas serían las del grupo 1 del American College of Sport Medicine. En personas sin patología de aparato locomotor relevante serían andar a paso ligero, jugar a dobles en tenis o empujar un cortacésped. Como alternativa si se busca bajo impacto osteoarticular estarían la bicicleta estática o los ejercicios aeróbicos en piscina esto último especialmente recomendado en personas con movilidad reducida. 

 

Actividad sexual

 

Hay poca evidencia sobre la influencia de la actividad sexual en pacientes con síntomas leves o moderados. Se ha observado un ligero aumento de la disnea debido a la actividad sexual en pacientes en clase funcional III- IV de la NYHA, equiparable a realizar ejercicio físico moderado. En estos casos especialmente en el caso de pacientes con diagnóstico asociado de cardiopatía isquémica el uso profiláctico de nitroglicerina sublingual contra la disnea y el dolor torácico durante la actividad sexual puede ser útil.

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Muy importante todos estos consejos en este grupo de pacientes. aquí enfermería tiene una gran labor por delante.

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Creo que los profesionales atención primaria debemos conocer más y mejor aspectos relacionados con la nutrición, ejercicio y esfera sexual si queremos de verdad ser formadores. Tenemosconocimientos elementales, y desde los dsitritos se debe intensificar esta formación

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